Saints Row 2
Saints Row fue un juego pionero para su generación de consolas. Siempre con la alargada sombra de GTA , tuvo que luchar por hacerse un hueco entre los jugadores aficionados a la conducción, los tiroteos y el lenguaje barriobajero. Las cosas no le fueron tan mal, pues 2 años después de la primera entrega, Saints Row 2 llega mucho más completo.
Cuando pensamos en la saga Saints Row no podemos dejar de mencionar la saga GTA. Es obvio que desde GTA 3, Rockstar marcó el camino para un nuevo género de juegos, los sandbox games, que han tenido muy buena acogida entre los jugadores de todo el mundo, y de los que Saints Row es otro exponente.
Este “pariente pobre” de GTA quizás no lo es tanto. Puede que en términos de sistema de juego y temática sea muy parecido a los juegos de Rockstar, incluso se le puede tachar de “copia descarada”, pero en otros aspectos prefiere ir por otro camino.
Volver a empezar
En esta secuela del juego seremos el mismo personaje de la primera parte, que tiene que rehacer su banda, los Third Street Saints. Haber pasado varios años en coma con quemaduras graves será la excusa perfecta para que podamos rehacer a nuestro héroe de cero. Así, en esta nueva entrega podremos elegir sexo y muchísimas características físicas de nuestro alter-ego.

El editor es una de las ventajas respecto a la primera parte de Saints Row y otros juegos que admiten poca variación del personaje –muchos jugadores se quejaron de la poca personalización que admitía Niko Bellic, protagonista de GTA 4. Prácticamente podemos crear a cualquier personaje que se nos pase por la cabeza, incluso las creaciones más bizarras inimaginables, mezclando elementos de ambos sexos.
Este editor es un gran aliciente para empezar el juego. Otra es que, desde el principio, podremos recorrer toda la ciudad, Stilwater, la misma que en el primer Saints Row, pero con muchas más localizaciones. A medida que lo visitemos con vehículo iremos desbloqueando rutas de nuestro GPS y descubriendo que se esconde en los iconos del mapa.
Podríamos decir entonces, que como buen sandbox game, Saints Row 2 nos da mucha libertad desde el principio. En parte es una ventaja, y en parte un incoveniente, pues el aliciente de ir desbloqueando zonas, como pasa en otros juegos, no está aquí presente –¿quién no recuerda esas memorables persecuciones policiales de GTA San Andreas cuando intentábamos cruzar la frontera ilegalmente?
Volver a empezar
En esta secuela del juego seremos el mismo personaje de la primera parte, que tiene que rehacer su banda, los Third Street Saints. Haber pasado varios años en coma con quemaduras graves será la excusa perfecta para que podamos rehacer a nuestro héroe de cero. Así, en esta nueva entrega podremos elegir sexo y muchísimas características físicas de nuestro alter-ego.
El editor es una de las ventajas respecto a la primera parte de Saints Row y otros juegos que admiten poca variación del personaje –muchos jugadores se quejaron de la poca personalización que admitía Niko Bellic, protagonista de GTA 4. Prácticamente podemos crear a cualquier personaje que se nos pase por la cabeza, incluso las creaciones más bizarras inimaginables, mezclando elementos de ambos sexos.
Este editor es un gran aliciente para empezar el juego. Otra es que, desde el principio, podremos recorrer toda la ciudad, Stilwater, la misma que en el primer Saints Row, pero con muchas más localizaciones. A medida que lo visitemos con vehículo iremos desbloqueando rutas de nuestro GPS y descubriendo que se esconde en los iconos del mapa.
Podríamos decir entonces, que como buen sandbox game, Saints Row 2 nos da mucha libertad desde el principio. En parte es una ventaja, y en parte un incoveniente, pues el aliciente de ir desbloqueando zonas, como pasa en otros juegos, no está aquí presente –¿quién no recuerda esas memorables persecuciones policiales de GTA San Andreas cuando intentábamos cruzar la frontera ilegalmente?
Más guerras de pandillas
Respecto al argumento, pocas diferencias con su primera parte. De lo que se trata otra vez, es de pelearnos con bandas rivales e intentar controlar tantas zonas de la ciudad como podamos, lo que conlleva recompensas monetarias y de control de negocios.
Saints Row nunca se ha caracterizado por tener un argumento muy trabajado o una historia novelesca –recordemos la aparición de zombies en la primera parte, sin venir muy a cuento-, pero tampoco es lo que busca. Quien quiera un conmovedor modo historia sin duda elegirá otro juego, pero quien disfrute “haciendo el gamberro” tendrá en Saints Row 2 un buen exponente.
Destruir mobiliario urbano a costa del contribuyente, hacer de chófer a una parejita de gangster y chica de alterne en sus escarceos sexuales, rociar de fosa séptica edificios y transeúntes o hacernos pasar por policías que detienen a exhibicionistas o parejas en plena discusión doméstica –mientras un programa de televisión sensacionalista no pierde detalle de nada- son sólo algunas de las actividades disponibles en el juego y que nos harán ganar dinero y reputación.
La fama cuesta
Si bien no son obligatorias, este tipo de misiones secundarias nos ayudan a ganar puntos de reputación, que sí que necesitamos si queremos realizar las misiones principales. Así pues, deberemos probar un poco de todo en el juego para poder avanzar sin problemas.
Respecto a estas misiones secundarias, son un tanto repetitivas, pues consisten en actividades que se repiten y sólo varía la dificultad y los objetivos. Aún así resultan bastante adictivas y nos ayudan a relajarnos entre misión y misión, aunque pueden resultar molestas si queremos avanzar en el modo historia y no podemos porque nos faltan puntos de reputación. Todo esto dependerá del tipo de jugador que seamos y de nuestro grado de paciencia.
Las misiones principales son muy parecidas a las de cualquier sandbox: liquidar unos objetivos, conseguir objetos, transportar material o personajes de un sitio a otro, “limpiar” una zona… Algunas veces pecan de ser demasiado fáciles, y más teniendo en cuenta que entre misiones el juego se autoguarda mediante los puntos de control. Para el jugador más torpe puede ser muy práctico, pero para aquel que disfruta de los retos puede que le sobre.
Un poco más
Lo cierto es que, gráficamente Saints Row 2 ha variado poco de la primera parte, algo no muy alentador dado que ésta tiene más de 2 años. Sin embargo, contaba con unos gráficos bastante buenos para ser un juego casi pionero de la nueva generación. Podríamos decir que el nivel de detalle de fondos, personajes, así como los animaciones, es aceptable para el tipo de juego al que nos enfrentamos.

Lo que ha mejorado, además del mapeado, son los vehículos. Podemos pilotar más tipos de coches, camiones y vehículos que se echaban a faltar en el primer juego, como motos, lanchas, motos acuáticas o helicópteros.. También es de agradecer la variedad de vehículos de servicios: grúas, coches de policía, ambulancias, taxis, camiones de la basura…Además, con algunos de estos se pueden realizar actividades especiales para romper con la rutina de las misiones principales y secundarias y ganar un dinerillo extra.
En los momentos de acción también agradecemos nuevos ataques y ciertos movimientos muy realistas. Ahora podemos usar a nuestros enemigos como escudo humano o lanzarlos a otros enemigos, así como crear combos de golpes, dando así importancia al cuerpo a cuerpo además del manejo de armas. Aún así se echa a faltar la acción de cubrirse. Podemos agacharnos, pero no cubrirnos tras paredes o barras de bar, cosa que a veces no nos facilita la acción en misiones en las que recibimos tiros desde muchos ángulos y convierte al juego, en este aspecto, en poco estratégico.
Destaca también el manejo de las armas blancas o el lanzamiento de objetos. Bien empuñada una katana robada a unos de nuestros enemigos pandilleros, los Ronin, es un arma mortal con la que crear ataques muy sangrientos, muy al estilo de La Novia de Kill Bill. Y es que Saints Row 2 no escatima en sangre, aunque la física de los enemigos es muy extraña: veremos perfectamente como partimos en 2 a un enemigo, pero no habrán cortes en su cuerpo, sólo sangre esparcida en el momento del impacto-quizás se trata de pura autocensura para evitar críticas muy negativas, sobre todo en un país con doble moral como es EEUU.
También resulta interesante poder usar prácticamente cualquier objeto de nuestro entorno como arma, algo que ya nos reportó grandes momentos de diversión y ataques de lo más estrambóticos en títulos como Dead Rising. Ladrillos, latas, containeres, tablones de madera…en momentos de crisis y de escasa munición nos pueden sacar de un apuro.
Pandilleros unidos
Hace unos meses, en el avance de Saints Row 2, apuntábamos que esta segunda parte el modo cooperativo tendría mucho más peso. En parte es cierto, en él podremos ayudar a otro jugador o el nos podrá ayudar a nosotros en el modo historia. Sin embargo, los tiempos de carga si jugamos en línea se hacen un poco largos y el hecho de que en la mayoría de casos jugaremos junto a usuarios que no conocemos y sin mucho interacción posible hacen que este modo no nos acabe de convencer.
Respecto al modo multijugador online, tiene el problema de que es un poco inestable. Se vende como muy variado con muchos modos a elegir, pero la espera para que se vayan añadiendo usuarios es muy larga y, la poca comunidad del juego hace que, a menudo esta espera signifique una partida con un solo jugador más, por lo que habrá poca competitividad y la diversión se acabará enseguida. Es decir, no podemos considerar los modos online como una gran característica del juego.
El descanso del guerrero
Aunque la mayor parte de Saints Row 2 nos la pasaremos corriendo, conduciendo o deshaciéndonos del enemigo, siempre hay tiempo para otros menesteres. A los clásicos comprar ropa, joyería y hacernos tatuajes se une la personalización de nuestra morada. Comprar unos muebles u otros nos reporta más o menos reputación. Aunque no deja de ser un detalle más, es otro de los puntos que hace de Saints Row 2 un juego con un alto grado de personalización.
En nuestro cuartel general también encontraremos otra distracción que, aún siendo anecdótica, se convierte en una agradable sorpresa: el minijuego Zombies Uprising. En él lideraremos a un grupo de ciudadanos contra la amenaza zombi que les acecha. Con un sistema de manejo igual al de juego principal podremos liquidar a los muertos vivientes de muchísimos formas distintas, con todo tipo de armas, objetos contundentes o nuestros puños. Unos zombis que gimen exageradamente y que en ocasiones son más altos que un jugador de la NBA y parece que lleven la cabeza colgando de adorno dan un punto de humor al minijuego.
Un humor nada sutil
Como vemos, en Saints Row 2 abunda el humor, eso sí, muy negro. La forma en que mueren los peatones –en las actividades de Caos, con según que coches arrasamos personajes y objetos a tal velocidad y de tal manera que parece que estemos controlando un Katamari-, el lenguaje barriobajero de los personajes y sus actitudes –a veces nuestros ayudantes son tan violentos como torpes-o la forma en la que se presenta el sexo destilan sentido del humor.
Puede que otras sagas como GTA también lo tengan, pero en Saints Row 2 tiene un tono más marcado, más autoparódico del género y del propio juego y su primera parte –un trailer promocional lanzado meses antes del juego en el que se comparaban con GTA, diciendo que lo suyo es más salvaje y soez, ponen de manifiesto este hecho.
Una segunda parte aceptable
Saints Row 2 cumple las expectativas para todos los que jugaron a la primera parte. El alto nivel de jugabilidad, los controles, la estética –un doblaje correcto y música para todos los gustos, aunque como banda sonora extradiegética predomine el hip-hop- y el tipo de argumento son los mismos, pero mayor variedad de armas, localizaciones, misiones y nuevas bandas hacen de esta segunda parte una experiencia nueva.
Sí, más de lo mismo, pero mucho más completo. Y todo muy parecido al rey del género, GTA, pero sin perder de vista que en algunos aspectos no le llega a la altura y que no lo pretende –de ahí que consideremos importante su grado autoparódico.
Diversión si más pretensión, eso es Saints Row 2. Un juego que no pasará a los anales de la historia pero que ofrece todo lo que el aficionado a este tipo de juegos puede desear: tiros, coches bonitos, chicas, malos muy malos y buenos no tan buenos, música cañera y acción, mucha acción. Ni más ni menos.
Lo mejor
Variedad de misiones y actividades secundarias
Personalización del protagonista
Sentido del humor
Lo peor
El apartado gráfico no ha mejorado mucho desde Saints Row
Modos online decepcionantes
Se echan en falta algunas acciones (como poder cubrirse)
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