Party Juegos
 
content top
Rogue Trooper Quartz Zone Massacre

Rogue Trooper Quartz Zone Massacre

Basado en el cómic creado por Gerry Finley-Day y Dave Gibbons, Rogue Trooper muestra una vida futura donde la tierra es poco menos que un campo de batalla, donde infantería genética, los GI -clones-, tratan de sobrevivir en una guerra para la que han sido específicamente creados. Reef Entertainment adapta la obra de Rebellion con un satisfactorio resultado que viene a ofrecer algo de acción bélica al catálogo de Nintendo Wii, presentando un modo multijugador y un argumento digno de una película sci-fi.

Para hablar de Rogue Trooper hemos de remontarnos a dos fechas concretas del pasado; por una parte la creación de cómic original frito de la unión entre dos genios vituperados en la elaboración de tebeos como son Gerry Finley y Dave Gibbons –este último más conocido por su trabajo en The Watchmen-. Sendos autores decidieron seguir la línea imperante en la escena británica para elaborar una trama bélica asentada en el futuro, donde la Tierra es poco menos que un campo de batalla completamente arrasado por las armas de destrucción masiva, las bioquímicas que tanto tememos en la actualidad por su letal efectividad al entrar en contacto con cualquier clase de forma humana. La primera tirada aparecía en la clásica revista 2000 AD, junto a otras obras de culto como Juez Dredd, entre otros.

 

A diferencias de otras obras de la época, la trama nos sitúa en las pieles de un soldado de infantería creado genéticamente a imagen y semejanza de otros cientos de miles de unidades de combate, cuyo cuerpo es totalmente irrelevante en pos de unos microchips implantados en la zona lobular del cerebro con el fin de que recoja toda la información necesaria acerca de la personalidad, sentimientos y pautas concretas de cada soldado individualmente. Una vez después de muertos es posible extraer el chip y continuar felizmente hasta que se otorgue la posibilidad de devolver a la vida a los compañeros caídos durante la batalla.

El argumento, lejos de sorprender con el paso del tiempo, se perfila como uno de los recursos narrativos de más impacto en los últimos años. La tecnología ha sustituido la capacidad humana de raciocinio y cualquier otra constante que se pueda identificar con las grandes guerras del siglo pasado. Lo vivimos en Vietnam, con cientos de soldados que perdieron toda clase de motivación vital al caer en las fauces de los horrores de la guerra, exactamente igual que en Irak, un hecho que queda a la vuelta de la esquina con las cientos de adaptaciones cinematográficas que han querido tratar este asunto. El protagonista de esta historia, Rogue, es uno de los mejores ejemplos de la consciencia de unos soldados que luchan a sabiendas de que su único destino es el de perecer una y otra vez en una guerra que nos les pertenece y en la que se ven resignados a combatir.

Adaptando un título aceptable
La segunda fecha que nos interesa en este caso es 2006, cuando a principios de año la compañía británica Rebellion lanzaba en el mercado una adaptación de los cómics para PlayStation 2, Xbox y PC, obteniendo calificaciones aceptables en la mayoría de las publicaciones reputadas del momento. Hacer un resumen a grandes rasgos de aquel título sería destripar el que hoy presentamos, ya que se trata de una conversión prácticamente idéntica –mermada de los modos multijugador en línea-, donde el nunchuk y el wiimote otorgan una nueva visión de juego, dando lugar a un juego de acción divertido que durante el breve periodo de tiempo que abarca es capaz de ofrecer algunos aspectos interesantes y otros que sencillamente no tienen lugar en la nueva generación, pasando por unas visuales calcadas a la de sus homónimos y por un sólido argumento que desaparece por momento, otorgando una sensación de sin sentido respecto a las acciones que estamos realizando en el combate.

Foto3

 

Por suerte, la introducción desvela una puesta en escena con un prólogo a modo de pasacalles en el que se explica vagamente el trasfondo de la historia y la rivalidad que une a nuestro ejército –los G.I, clones modificados genéticamente por los ‘sureños’- con la facción humana que en un principio se plantea como un rival a batir sin más explicaciones que estas. Lo realmente interesante es la conducta de Rogue, el protagonista, un alma en pena que en los primeros compases de su aventura pierde a su escuadrón de batalla al completo, implementándose sus chips vitales tanto en el armamento como en el kit auxiliar que el personaje porta a su espalda. Estos artilugios permiten que nuestros compañeros hablen –telepáticamente, suponemos- y se comuniquen con el exterior, además de garantizarnos la entrada al arsenal desde el que adquirimos munición y otras mejoras para el equipo.
Nacío pa’ matá
El trabajo de Rebellion llamó la atención de Reef Entertainment para posteriormente convertirlo en su próximo proyecto, una adaptación en toda regla que prometía ofrecer un aspecto gráfico mejorado además de un sistema de control revolucionario. En gran parte las susodichas promesas se han desvanecido como el humo al comprobar que en regla general la apariencia de ‘Quartz Zone Massacre’ es, si no idéntica, tremendamente similar a la de anteriores versiones que conocieron el mercado. Pero por lo restante no queda otro remedio que admitir que Reef ha hecho un buen trabajo de cara a optimizar los controles y a mejorar la experiencia, ajustándola a las necesidades de la consola y de sus peculiares controles.

La guerra tiene lugar en Nu Earth. Un día cualquiera suena la alarma de marras, acto seguido los soldados corren hacia sus cápsulas de desplazamiento, donde son alcanzados de pleno por una emboscada enemiga que les aguarda armas en mano. La crudeza de Rogue Trooper salta a la vista desde los primeros compases; el desastroso aterrizaje sólo es un recurso para justificar la desolación total del terreno que se abre ante nuestros ojos, con cielos verdosos cubiertos por gases tóxicos, piedra calcinada por los efectos radiactivos del ambiente, etcétera. Los seres humanos han de protegerse con inyectores de oxígenos que les convierten en un blanco fácil en un tiroteo. Al primer impacto, su cráneo sale despedido hacia cualquier lugar del escenario.

La acción es una constante. En apenas cinco minutos nos veremos batallando contra un pequeño grupo enemigo, no sin antes descubrir lo esencial del sistema de control. Básicamente manejamos al personaje con el nunchuk, que también facilita el lanzamiento de granadas y de otros explosivos de mano, mientras que el wiimote es el encargado de dirigir la cámara, apuntar y finalmente disparar, una acción que se extiende por las distintas armas que controlamos a lo largo de la aventura. Nuestro arsenal es tan variado como letal una vez aprendemos a manejarnos como pez en el agua por los entornos, carentes de detalle, parcos en luminosidad y colorido –por motivos obvios-. De este modo controlamos lanzacohetes, ametralladores de distintos tipos, pistolas, armas arrojadizas, etcétera, todas y cada una de ellas impregnadas con supuesto diseño futurista.

De paseo por el wasteland
Rogue se mueve con facilidad. Mientras se desplaza de un lugar a otro contamos con la posibilidad de bloquear la cámara para centrarnos en algún enemigo en concreto. Disparar y derribar enemigos es una tarea relativamente sencilla, independientemente del modo de dificultad que escojamos (nada de fácil, esto empieza directamente en normal, y aún así no supone un gran reto). Los humanos, exactamente igual que nuestros compañeros, carecen de cualquier cosa que se asemeje a una Inteligencia Artificial en la que poder confiar. Básicamente los encontronazos entre nuestro equipo y el rival se resuelven con Rogue disparando a diestro y siniestro, tumbando enemigos para luego recoger la chatarra que estos desprenden, la moneda de cambio para adquirir munición y otras mejoras. En el peor de los casos podemos observar cómo tras lanzar una granada un compañero trata de efectuar la misma operación de forma fallida, auto inmolándose junto a un grupo de compañeros ante nuestra mirada atónita.

La IA contrasta con las posibilidades que tenemos a mano para elaborar una estrategia en condiciones que nos permita planificar una emboscada, atacar al enemigo por sorpresa o cualquier otra elección que planteemos. Pocas veces hemos de colaborar con los compañeros o tenerles en cuenta, a excepción de los trascendentales para un argumento que se desvela entre misión y misión, a grandes rasgos, sin hacer demasiado hincapié en los sucesos que tienen lugar en pantalla. No obstante el acercamiento del personaje, su evolución y el propio conflicto en el que participamos es muy interesante y perfectamente capaz de ofrecer algo más que en este Rogue Trooper. Incluso así, la elogiable labor a la hora de doblar todos los diálogos al castellano y de incluir un sonido a la altura de las circunstancias colabora enormemente a sentirnos envueltos en lo que sucede.

Gráficamente nos encontramos ante un port en toda regla de la versión de Xbox. En todo momento se mantiene un nivel estable del nivel de frames, sin ralentizaciones ni otros problemas destacables, a excepción de los bugs, esos defectos que también sufrimos en Deadly Creatures y que aquí hacen acto de aparición, propiciando cadáveres que cuestionan las leyes de la gravedad –flotando en la superficie-, disparos que atraviesan paredes, bloques y cualquier otra superficie, explosiones a varios metros que condicionan nuestra salud, etcétera. Estos defectos pasan desapercibidos en la medida de lo posible, pero a estas alturas y considerando que se trata de un port, de un mero remake de una versión ya existente no se explica que Reef no haya solucionado este problema (ya presente en otras ediciones).

Es otro aspecto que hace palidecer el cómputo general del título, algo a lo que también contribuye la ausencia de atrezos de interés en la elaboración de los entornos, ya que todos son prácticamente calcados entre sí. Al menos el diseño de los personajes es aceptable, cuanto menos, al igual que el de las armas y el de vehículos externos como los tanques y otras unidades de defensa. Las explosiones y demás efectos visuales están a la orden del día, sin destacar pero al menos ofreciendo texturas nítidas y con un buen nivel de contraste. Con decenas de kilómetros por recorrer ante nosotros, es interesante tener en cuenta que Rogue Trooper cuenta con tantas virtudes como defectos en este sentido, en la línea del 90% de los juegos de acción que aparecen en Wii o en cualquier otra sobremesa.

Multijugador en ausencia de online
El multijugador es, por su concepto, uno de las modalidades más importantes de Rogue Trooper, un título que podemos finalizar fácilmente en menos de ocho horas –siempre dependiendo de nuestro nivel de experiencia- y que salvo en determinados momentos no ofrece un nivel de reto que debiera asustar a los primerizos. 18 niveles se abren ante nuestros ojos para dar lugar a un modo multijugador bastante sencillo que nos permite disfrutar de cinco escenarios bien a pantalla dividida o en Split, con posibilidad de enfrentar varios jugadores entre sí o sencillamente recorrer los escenarios con el fin de eliminar todo cuanto se cruce en nuestro camino. No existe posibilidad de emplear la infraestructura online de la consola para echar unas partidas contra un usuario de cualquier parte del mundo, algo que sí podíamos encontrar en sus homónimos. Según Reef se trata de una opción que se aplicó para profundizar en el modo para cuatro jugadores, haciéndose un flaco favor a sí mismos en este sentido.

Foto1

 

A medida que profundizamos en la aventura se ponen a nuestra disposición distintos elementos informativos que explican la procedencia de las unidades que vemos en pantalla, tanto de los protagonistas como de cualquier objeto por irrelevante que sea. Rebellion construyó una enciclopedia idónea para que los aficionados puedan informarse de todo lo que rodea al cómic y al argumento del título. Sin olvidar, claro está, que la mejor recompensa de finalizar la aventura es acceder a un modo extremo de dificultad en el que nos aguardan algunos secretos. Vale la pena vivir la experiencia, conocer a los GI, a Rogue y la situación en la que se encuentra él y su estirpe, afrontar las posibilidades tácticas que pasan por utilizar hologramas a disparar en cualquier dirección para atraer la atención del enemigo, aunque se trate de una experiencia relativamente corta y poco satisfactoria a la larga.

Conclusión
Hay varios puntos de Rogue Trooper que entorpecen su desarrollo, un mecanismo que debería estar pulido hasta el extremo, dos años después de la aparición de la aventura original. Es curioso lo que Reef ha tratado de lograr con este título, ya que por un lado ha optimizado el motor gráfico –dentro de lo que cabe-, el sonido –con un doblaje e interpretaciones sencillamente geniales- y el sistema de control, adaptado a los mandos de Wii. Mientras tanto, la historia sigue siendo exactamente la misma, con sus taras y momentos de ausencia, al igual que los múltiples bugs que pueblan la partida. No hay ningún elemento que pueda ser considerado propio de la versión de Wii a excepción de haber extirpado las posibilidades online, una de las características más notables del original.

Con todo lo expuesto no se ha de considerar este Rogue Trooper como un juego nefasto, más bien todo lo contrario. Hemos expuesto claramente sus defectos, recalcando que mantiene un nivel decente de diversión y entretenimiento perfectamente capaz de mantenernos atentos a la partida mientras esta dura –es decir, poco tiempo-. Pero esconde problemas que van más allá de su producción, como una vida útil limitada, falta absoluta de novedades y otros impedimentos para que se convierta en un título que pueda aspirara más de lo que es y de lo que hemos descrito hasta el momento. En todo lo demás garantiza una inversión acertada siempre y cuando seamos afines al género y a esta clase de argumentos de ciencia ficción que siempre tratan de ir un poco más allá de la mera y simple acción.

Lo mejor

El argumento es interesante, digno de una película de ciencia ficción, completamente basado en la trama impuesta por Dave Gibbons, aunque su presencia es demasiado escasa por momentos. 
Posibilidad de elaborar una estrategia sólida para abarcar distintas situaciones y salir victoriosos de la misma. 
Múltiples armas y objetos secundarios que recolectar para mejorar nuestro equipo y convertirnos en GI prácticamente invencibles.
Buena implementación de los controles, con el nunchuk habilitado para lanzar granadas y el wiimote cumpliendo a la perfección las labores de apunte y disparo. 
El doblaje y la traducción deberían ser premisas obligatorias para esta clase de productos. En este sentido, Rogue Trooper ofrece una ejecución soberbia totalmente en castellano.
Lo peor

Los bugs o defectos gráficos, pese a ser hereditarios de las versiones de PS2, XBOX y PC, hacen acto de presencia muy a menudo. 
Ausencia de infraestructura en línea en pos de ofrecer un multijugador para cuatro jugadores, entretenido pero con falta de chicha. En un título relativamente corto, es un punto a tener en cuenta.
La IA desaparece por momentos, nuestros compañeros sólo son útiles a modo de distracción, pero no para derribar al enemigo. 
Es una lástima que no se hayan incluido más novedades en un port de anteriores versiones, dos años más tarde.

Aún no hay comentarios.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL

Dejar un comentario